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La pesadilla americana

A diario, miles de inmigrantes latinoamericanos arriesgan sus vidas para llegar a Estados Unidos. La mayoría se queda en el camino.

Por Juan Mauricio Muñoz

Juanito tiene 15 años. Sus padres fueron asesinados por la pandilla latina ‘Mara  Salvatrucha’, más conocida como la MS-13, cuando cruzaron la frontera de Guatemala a México. Luego de pasar penurias durante todo el tramo de México como la falta de comida, robos a mano de delincuentes comunes, corrupción por parte la policía, unos cuantos muertos, unos cuantos deportados, Juanito llegó al destino final: Ciudad Juárez, donde cruzaría la frontera hacia Estados Unidos. El sueño americano estaba cerca. Ya habían pagado los 10 mil dólares que cuesta cruzar la frontera.

La consigna es llegar a EE.UU. como sea.

La consigna es llegar a EE.UU. como sea.

Cuando intentó cruzar por el Río Bravo, los helicópteros del Servicio de Inmigración de los Estados Unidos dispararon a matar. Juanito no sobrevivió. Este es uno de los tantos casos que sucede a diario en la frontera. Sin embargo, muy pocos medios de comunicación son lo que informan sobre estos casos, porque viven asustados por lo que les pueden hacer los policías o hasta los mismos narcotraficantes, ya que por allí se hace el tráfico ilícito de personas.

La frontera es un lugar de nadie, despoblado, unas cuantas cruces sin nombre sobresalen en la misma frontera. Ciudad Juárez es conocida como la ciudad más violenta de México. Al año, se estima que desaparecen más de mil mujeres. Algunas son encontradas mutiladas o ultrajadas. Los ‘mojados’ se exponen a estos riesgos diariamente. No se pueden quejar, ni acusar a nadie. No tienen ni voz ni voto.

Los ‘Coyotes’ son las personas que se les paga para que te lleven hasta el Río Bravo. Mayormente, engañan a las personas y las abandonan a su suerte en Ciudad Juárez. Por eso, antes de contactar a uno de estos tipos, debe ser de confianza, o haber hecho algún trato con algún familiar.

A las cuatro de la mañana aproximadamente salen los ‘mojados’ hacia su destino final. La ciudad sigue iluminada, borrachos por todas las calles, delincuente de mala monta esperando atacar a una mujer. La policía sólo mira. Si la policía detiene a un ‘mojado’, el ‘Coyote’ se encarga de darle una pequeña propina.

-¿Cómo es, cabrón?-le pregunta el ‘Coyote’ al hombre vestido de verde.

-Pos, tú ya sabes, unos mil dolaritos para que pasen todos.

El dinero se da en un fajo de billetes de cien dólares. La transacción está hecha. Los ‘mojados’ pueden seguir su camino.

El Río Bravo aguarda.

-No hay nadie. Es hora de cruzar- dice el ‘Coyote’.

Todos cruzan agarrados de la mano. Hasta que una voz desde un helicóptero dice “Detenganse”. Nadie le hace caso. Todos corren en diferentes direcciones. Se oye el sonido de una metralleta. La gente grita, llora, reza. Algunos llegan hasta el otro lado. Otros serán parte de ese conglomerado de cruces.

Mientras escribo esto, miles de inmigrantes están esperando la madrugada en un cuartucho de mala muerte. No saben si vivirán el sueño o la pesadilla americana.

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