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El mejor regalo

El día del madre, es, sin duda, la excusa perfecta para recordarte que debes demostrarle algo del amor que dices tenerle a quien te dio la vida. Resaltar el respeto con el que vivimos día a día con nuestras madres

Por Gabriela Prado

El mejor regalo de una madre, su hijo

Ya sea por imposición de la antigua Grecia, para rendir honor a la diosa Rhea, madre de los dioses Neptuno, Júpiter y Plutón (celebración de La Hilaria), o porque en Europa, en países como España, Hungría, Portugal, Sudáfrica, Lituania, se celebre el primer domingo de mayo o porque en países como  EEUU, Canadá, Alemania, Perú, Ecuador, Chile, Venezuela, Colombia, Brasil, Honduras, Uruguay, Australia, Cuba, Puerto Rico se celebre el segundo domingo de mayo, igual se celebra y lo celebran todos, no solo las madres.

Y ya no horneando un pastel para las madres en nuestro día de descanso como hacían los siervos en Inglaterra, ni movido por un sentimiento de añoranza, como lo hizo Anna Marie Jarvis, estadounidense, quien perdió a su prematuramente en 1905, y peleó con diputados, abogados y demás autoridades para rendirle homenaje a quien tanto amaba. Finalmente, el presidente Woodrow Wilson y el Congreso de Estados Unidos aprobaron la fecha como el Día de la Madre y la declaró fiesta nacional en 1914.

Los motivos ahora son otros, desde hace tiempo son otros. Resulta que hoy en día es uno de los mejores días del año para las tiendas por departamento, los ´spas´, restaurantes y cualquier lugar que pueda vender algo que le guste a cualquier persona que además de ser mujer sea madre.

Día de la madre

El día se ha desvirtuado, ya no te preguntan: ¿qué harás con tu mamá el domingo que viene?, no, la pregunta es: ¿qué le vas a regalar a tu mamá este domingo? La preocupación de los hijos es ¿quién le dará el regalo más costoso? Incluso muchas madres dicen: “ya elegí mi regalo, lo he pagado con la tarjeta, me das después”. Convirtiéndose así en un día de estrés más que de celebración u homenaje.

Si queremos realmente a nuestras madres, no se lo digamos este domingo, hagámoselo saber desde hoy. No le compres un regalo, sorpréndela con un detalle que lejos de tener un valor monetario, tenga un valor simbólico, que la remonte a su lugar preferido, al mejor momento de su infancia, que le recuerde que existe gente que la quiere y la valora.

Si jamás mueves un dedo en tu casa, es momento de hacerlo, no contrates a nadie, hazlo tú, recuerda no al mercantilismo. Si jamás cocinas, hazle algo que usualmente no haces. Cuando uno realmente quiere y ama, como lo hacen las buenas madres que aún existen, hacen sacrificios y cosas inimaginables. No me refiero a devolverles el cuidado de la misma forma, solo me refiero a cambiar las formas y mantener un fondo menos tangible pero más disfrutable. Las cosas buenas muchas veces no se tocan, sólo se sienten.

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