Deja un comentario

Transporte público urbano: realidad y pesadilla a la vez

Por: Diego Ferrer

Combis repletas, pan de cada día (y pesadilla reiterativa).

Lima es una ciudad caótica, que nunca descansa, que no perdona. Sus casi 8 millones y medio de habitantes conforman un conglomerado variopinto que lucha por sobrevivir en la capital. El que vive en la urbe – que fue denominada por el escritor peruano Enrique Congrains como “la bestia de un millón (8 millones) de cabezas” – es prácticamente un sobreviviente, un todo terreno.

Los problemas que infectan nuestro país son, en un gran porcentaje, pertenecientes a Lima. Los conflictos sociales, la discriminación, el machismo, entre otros; se reflejan en los servicios que la ciudad brinda a sus habitantes. Uno de los peores es el transporte público urbano. Desorden, informalidad, criollada, contaminación ambiental y sonora, accidentes de tránsito, estrés, congestionamiento vehicular, ‘combis’, ‘custers’; son algunos de los conceptos propios del mundillo de los transportistas.

La gran mayoría de choferes y cobradores tienen la costumbre de maltratar a los pasajeros, de distintas maneras:

–          Atiborran las unidades con pasajeros

–          Cobran de acuerdo a un cálculo empírico de la ruta (es decir, calculan la tarifa luego de la clásica pregunta “¿a dónde va?”)

–          No entregan boletos luego de realizar el cobro

–          No hacen respetar los asientos reservados

–          No respetan los paraderos establecidos

–          Recogen pasajeros donde les da la gana

–          Alegan que el pasaje tiene un recargo del 50% luego de las 11 pm. (cuando esa tarifa se aplica los días 24, 25 y 31 de diciembre y el día primero de enero)

Y la lista podría continuar, sin embargo, los moradores de las rutas se quejan del maltrato que reciben por parte de los municipios, de los elevados precios del combustible (solo un 5% de las unidades utiliza GNV y el otro 95% utiliza petróleo), piden más rutas y arman huelgas que perjudican a los usuarios, quienes obligados por la necesidad, se ven sometidos a los caprichos de los transportistas.

¿Quiénes son los llamados a solucionar los problemas?

Tanto el Ministerio de Transporte y Comunicaciones (MTC) como la Municipalidad de Lima y Callao deben normar, penalizar y fiscalizar el sistema de transporte público urbano. Los limeños lo merecemos.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: