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‘Cano’ Estremera, el sonero que conquistó el Callao

El 'Cano' y los jugadores del Boys comparten un mismo sentir.

¿La Salsa tiene color? Un albino, de pasaporte boricua, tiñó su corazón -y su piel- de rosado, ganándose al Callao, un pueblo que tiene en la música y el fútbol al combo perfecto para olvidar sus miserias.

Por: Renzo Gómez Vega

El ‘Cano’ Estremera ha anclado una vez más en el primer puerto. Una gorra de los ‘Gigantes de Nueva York’ esconde los puntos que ahora tiene por ojos. El albinismo, que lo hizo visible en la calle y los escenarios, le está quitando la visión progresivamente. “Para mí no es problema. Es como estar en un concierto: nunca puedes ver a todos, pero sabes que están ahí”, ensaya, como tantas veces, Carlos Estremera, el puertorriqueño que ha hecho de su vida un son eterno.

No es un ‘viernes social’, pero su llegada ha agitado al pueblo chalaco. Estamos en la Perla, en ‘El Rincón del Ronco’. El ‘cebichazo’ era de ley. El ‘Cano’ pide coristas y de inmediato aparece una legión de jugadores del Sport Boys, el club más emblemático del Callao. ‘Machito’, ‘Cafú’, el ‘Chino’ y ‘Tejadita’ o, mejor dicho, Mario Gómez, Santiago Salazar, Jorge Huamán y Manuel Tejada. Saludos. Abrazos. Que desfilen los mariscos y retumbe la ‘salsa dura’.

El boricua se ha ganado a la gente.

¿Qué significa para ti la camiseta rosada?, le pregunto. El ‘Dueño del Soneo’, como el mismo se hace llamar, hace gala de su improvisación. “Simboliza muchas cosas: la lucha de pueblos, los amores perdidos, la amargura de la calle, el día a día, el trabajo del pueblo chalaco”. Golazo. De chalaca o media cancha. Da lo mismo: todos lo escuchan.

El ‘Chino’ Huamán no se aguanta y se manda: “es un poeta, yo lo pondría como presidente”. “Gracias, muchachos. Yo solo digo lo que está aquí”, y se señala el corazón o la insignia del Sport Boys, que es lo mismo.

Santiago Salazar toma la palabra: “el ‘Cano’ es un maestro. No solo de la música, sino de la vida. Lo escucho desde siempre”. Salud, dice el dueño, y todos chocan sus vasos. “El amor por el Boys no debería ser un ‘amor a medio tiempo’, sino a tiempo completo”, repica el ‘Cano’. De pronto, entra una turba al local. “Un autógrafo, pe, maestrazo”. Firmas, fotos, abrazos. El ‘Cano’ acepta todo de buena gana, sobre todo, la comida, que será gratis.

La jornada va terminando. El ‘Cano’ nos regala unos minutos de su último éxito ‘la Profecía”. “Hay que cantarle al prejuicio social, y discernir entre el bien y el mal. Porque al final no lo puedes cambiar. Siempre van a hablar. Gózate la vida completa, que se acaba el mundo”. Hasta entonces, que ruede el balón y suene el soneo. Vamos pa’ encima.

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