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Televisión basura: El enemigo en casa

Por: Diego Ferrer

Golpes e insultos. Violencia desmedida y sexo explícito. Magazines que solo sirven para informar a la gente sobre la vida no tan privada de la llamada ‘farándula de Chollywood’. Un verdadero negocio, un mercado de lo más variado y extraño.

Caricatura que grafica la realidad de la televisión basura.

Hay de todo y para todos. Tanto en la televisión nacional como en la privada podemos elegir qué consumir y qué no. La televisión, inventada en 1920, es el medio de comunicación que ha tenido mayor trascendencia y aunque Internet se perfila como el posible usurpador del trono, aún se mantiene en la cima. El soporte audiovisual, la llegada masiva hacia el público – sumado a las transmisiones en tiempo real – hacen de la televisión, el medio favorito para los peruanos.

El Dr. Juan Valencia Morón, con sus 19 años de experiencia como psicólogo, quien se ha topado con múltiples casos de personas afectadas psicológicamente por los contenidos de los programas televisivos a lo largo de su carrera, asegura que si para un adulto, la exposición a las influencias televisivas es dañina; para un niño o adolescente es totalmente peligroso y determinante. Los niños, inconscientemente, asimilan como verdadero o normal todo aquello que consumen en televisión; un adolescente puede discernir con claridad sobre qué consume y qué no, sin embargo, la influencia en él puede ser determinante en la conducta o la conciencia.

“Yo no me explico por qué el Colegio de Psicólogos (de Lima) no se pronuncia en contra de programas que son escandalosos y que tienen mucho que ver con la formación de nuestros hijos; la educación de los niños que están buscando una identificación de géneros” – dice Valencia. Según el psicólogo, la solución a este problema debe comenzar en casa. La situación de muchas familias peruanas se resume a padres que trabajan y que dejan al niño con algún familiar cercano si es que no se cuenta con una nana y éste niño queda a merced de la televisión. Para él, es el mundo de fantasía que no tiene que crear: ya todo está listo, él sólo tiene que entregarse y se entrega. La educación y la formación del niño están a cargo de la caja boba. “Por eso vemos niños que son muy destacados en el colegio, muy hábiles, pero con una mentalidad hasta cierto punto insensible, fría, distante, psicopática”, afirma el galeno.

El disfraz perfecto

Según un estudio realizado por el Dr. Dimitri Christakis, especialista en desarrollo infantil del Hospital Infantil de Seattle, con 60 niños escogidos al azar; los dibujos animados influyen en la cognición y concentración de los niños. El pediatra sometió a los niños a dos pruebas: la primera consistía en ver el dibujo ‘Bob Esponja’ y la segunda, en que se dedicaran a dibujar durante un período de nueves minutos. Los resultados concluyeron en que los que estuvieron viendo las caricaturas, tuvieron un rendimiento mucho más bajo que los que se dedicaron a dibujar.

Sin embargo, los dibujos se siguen transmitiendo en canales de señal abierta y privada, sin ningún tipo de restricción.

En nuestro país, la responsabilidad es tanto de los broadcasters como de la entidad encargada de regular los contenidos de la televisión nacional: la Asociación Nacional de Anunciates (ANDA).

Alienación

La exposición a los contenidos de televisión no solo puede provocar conductas violentas que degeneren en actos criminales o psicopáticos, también influye en la conducta de las personas.

La profesora Fany Salgado, con más de cuarenta años de experiencia en educación secundaria, opina sobre la alienación en niños y jóvenes. “El alumno debería imitar la cultura de otros países”. Según la educadora, los escolares tienden a imitar las modas foráneas que observan en los contenidos televisivos y en éstas modas están incluidas las formas de vestir, de hablar, de comportarse: el joven está descontento con lo que es y tiende a imitar aquello que él considera correcto o moderno. Reniega de su propia realidad para adoptar una realidad falsa que se vende en los programas.

El problema radica cuando los educadores no asumen su rol con la responsabilidad que ello conlleva. “En la actualidad, no hay verdaderos educadores” – dice la señorita Salgado. Ella manifiesta que muchos de los responsables de la educación no tienen vocación por la enseñanza.

Estereotipos sociales

Un estereotipo, según la RAE, es una imagen o idea aceptada comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable, es decir, un modelo, con características positivas o negativas, que identificamos con frecuencia y con los que asociamos a las personas.

El sociólogo Julio Díaz Solano identifica estereotipos sociales que influyen no solo en niños y jóvenes, sino también en los adultos. “Estamos hablando de personajes como Bayly, Magaly, la misma Gisela”. El catedrático explica que los íconos proyectan una imagen que consciente o inconscientemente, el consumidor tiende a copiar o a considerar como correcta.

“Posiblemente, eso ha hecho que desde los noventa haya una generación ‘alpinchista’, o sea, todo me llega, no estoy de acuerdo con nada ni estoy de acuerdo con lo que yo quiero; me enfrento a todo pero sin objetivos”. El sociólogo enfatiza que el mensaje televisivo es determinante a nivel social: lo que es masivo, es a menudo considerado como verdadero. Los medios controlan la información y ésta información es manipulada según los intereses de los grupos de poder.


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